La novena edición del único torneo oficial del PGA TOUR celebrado en República Dominicana combinó competencia deportiva, proyección internacional y una gestión responsable del agua, los suelos y los residuos.
Punta Cana, República Dominicana.- En Corales Golf Course, el espectáculo no se limitó a los golpes precisos, los birdies decisivos o las impresionantes vistas del mar Caribe. Detrás del escenario que acogió la novena edición del Corales Puntacana Championship PGA TOUR Event existió una operación menos visible, pero igualmente relevante: la gestión sostenible de los recursos necesarios para mantener un campo de golf en condiciones de campeonato.
El torneo volvió a colocar a República Dominicana ante los ojos del mundo y fortaleció su posicionamiento como uno de los principales destinos de golf del Caribe. Al mismo tiempo, evidenció que el turismo deportivo puede convertirse en una plataforma para promover prácticas orientadas a la conservación y al uso responsable de los recursos naturales.
Ubicado dentro de Puntacana Resort, Corales Golf Course fue diseñado por el reconocido arquitecto Tom Fazio y abierto en 2010. Su trazado de 18 hoyos se integró a los acantilados, bahías, ensenadas, lagos interiores y canteras coralinas de la zona. Seis de sus hoyos están ubicados frente al mar y los tres últimos conforman el denominado “Codo del Diablo”, considerado uno de los cierres más desafiantes del golf internacional.
Sin embargo, conservar este paisaje y garantizar las condiciones técnicas requeridas por un evento de alcance internacional representa un desafío permanente. Las altas temperaturas, los períodos de sequía y la exposición al salitre demandan una administración precisa del agua, el suelo y la vegetación.
Una de las principales acciones implementadas fue el uso de agua tratada para el riego. De acuerdo con Grupo Puntacana, las aguas procedentes de hoteles, residencias y otras instalaciones del complejo fueron procesadas en sus plantas de tratamiento y posteriormente reutilizadas en el campo de golf.
Este modelo permitió extender el ciclo de aprovechamiento del recurso y reducir la presión sobre otras fuentes de agua. A la infraestructura se sumó un sistema automatizado que monitorea las necesidades de humedad del suelo y facilita que el riego se ajuste a las condiciones específicas de cada área.
La selección de la vegetación también formó parte de la estrategia. El campo utiliza grama Paspalum vaginatum, una variedad adaptada a ambientes costeros y tolerante a condiciones de salinidad. Sus características favorecen una gestión más eficiente en un entorno tropical especialmente exigente.
Estas medidas adquieren mayor relevancia al considerar que el mantenimiento de un campo de golf no puede limitarse a los días de competencia. Para llegar en condiciones óptimas al torneo, las prácticas responsables deben incorporarse de manera constante a la operación.
La gestión de los residuos orgánicos constituyó otro de los pilares ambientales. Los materiales vegetales generados durante el mantenimiento fueron reincorporados al terreno como materia orgánica, contribuyendo al aprovechamiento de recursos que, de otra manera, podrían convertirse en desechos.
Además, se utilizaron fertilizantes naturales producidos por Fundación Puntacana para fortalecer los suelos. Esta práctica se acercó a los principios de la economía circular, al devolver al terreno parte de los nutrientes y materiales generados dentro de la propia operación.
Aunque estas acciones ocurrieron lejos de las cámaras y de la atención de los aficionados, fueron esenciales para sostener el escenario natural donde se desarrolló el campeonato. La sostenibilidad, en este caso, no se presentó como un elemento decorativo del evento, sino como parte del trabajo cotidiano que hizo posible su celebración.
Alcance internacional
En el plano deportivo, el italiano Stefano Mazzoli se convirtió en el “Rey de Corales 2026” al finalizar con 20 golpes bajo par y un acumulado de 268. Su birdie en el hoyo 18 le permitió superar por un golpe a Todd Clements y Gordon Sargent y alcanzar la primera victoria de su carrera en el PGA TOUR.
El triunfo le otorgó un premio de US$720,000 y 300 puntos para la FedExCup, según los resultados oficiales del PGA TOUR.
Más allá del resultado, el alcance mediático del torneo amplificó la proyección turística de República Dominicana. De acuerdo con los organizadores, el torneo tuvo un impacto de 4.8 mil millones de impresiones en medios digitales e impresos a nivel nacional e internacional, con presencia en 153 países y una audiencia de 3.4 millones de televidentes en los Estados Unidos.
Esta exposición convirtió al Corales Puntacana Championship en una vitrina internacional no solo para el golf y el turismo dominicano, sino también para un modelo de gestión que busca armonizar la actividad deportiva con el cuidado del entorno.
La próxima edición, anunciada para celebrarse del 12 al 18 de julio de 2027, tendrá el desafío de continuar fortaleciendo esa visión. En un destino cuya principal riqueza descansa en sus paisajes y recursos naturales, integrar sostenibilidad y turismo deportivo no es únicamente una oportunidad de posicionamiento: es una condición para construir una oferta turística capaz de perdurar.







