Santo Domingo, 10 de julio de 2026. República Dominicana entra en una nueva fase de su transformación energética, en la que el crecimiento de la demanda exigirá combinar nueva capacidad de generación, almacenamiento a gran escala, redes más robustas y una mayor coordinación entre el sector público y privado.
Santo Domingo, D.N.- Este fue uno de los principales mensajes de Energyear Caribe 2026, celebrado en Santo Domingo, donde representantes del Gobierno, organismos reguladores, empresas eléctricas, desarrolladores, inversores y proveedores tecnológicos analizaron los retos del país para garantizar un sistema energético más seguro, flexible y preparado para acompañar el crecimiento económico.
La colaboración entre el sector público y privado emergió como uno de los elementos centrales para afrontar esta nueva etapa. Durante el encuentro se destacó la necesidad de reforzar la coordinación entre instituciones, reguladores, empresas e inversores para acelerar la ejecución de nuevas infraestructuras y garantizar que el desarrollo energético acompañe el crecimiento económico del país.
“Si el sector energético no se planifica, la economía dominicana no podrá crecer lo que tiene esperado”. Joel Santos Echavarría, ministro de Energía y Minas de la Rep. Dominicana.
La estrategia presentada contempla alrededor de 1.600 MW de nueva generación termoeléctrica, junto con la incorporación de entre 600 y 800 MW de almacenamiento entre 2026 y 2028 según el Ministerio de Energía y Minas y la ETED.
El almacenamiento se consolida, así como una de las grandes piezas de la siguiente fase de la transición energética dominicana. La reducción de costes de las baterías permitirá integrar mayores volúmenes de generación solar y eólica, aportar flexibilidad al sistema y mejorar la gestión de una producción cada vez más variable.
La transmisión fue otro de los grandes ejes del encuentro. Desde la Comisión Nacional de Energía se insistió en que “sin transmisión no hay transición”, subrayando que el crecimiento renovable debe avanzar acompañado del refuerzo y la modernización de las redes eléctricas.
El debate también puso el foco en la necesidad de anticipar las inversiones. El crecimiento económico y el aumento de la demanda eléctrica están estrechamente vinculados, por lo que las infraestructuras necesarias para el periodo 2028-2032 deben planificarse y ejecutarse desde ahora.
Entre los proyectos estratégicos presentados destacó el Proyecto Hostos, la primera interconexión eléctrica submarina entre Rep. Dominicana y Puerto Rico. La iniciativa contempla una inversión privada de US$2.100 millones, una capacidad de 700 MW y la construcción de nueva generación dedicada, con el objetivo de reforzar la integración energética del Caribe y reducir hasta 3,8 millones de toneladas de CO₂ anuales.
El reto de la región ya no consiste únicamente en instalar más megavatios renovables, sino en construir un sistema capaz de generar, almacenar, transportar y distribuir electricidad de forma coordinada, segura y competitiva.
Energyear Caribe 2026 dejó así una hoja de ruta para la próxima etapa energética del país: anticipar inversiones, ampliar y diversificar la generación, acelerar el almacenamiento, modernizar las redes y fortalecer la colaboración público-privada. El desafío será convertir esa planificación en infraestructuras capaces de sostener el crecimiento económico durante la próxima década.






